2daGuerraMundial
Durante la II Guerra Mundial, el carro de combate alcanzó nuevas cotas de capacidad y sofisticación. Los primeros carro de combates de la Alemania Nazi eran tecnológicamente inferiores a los de sus oponentes en las áreas de blindaje y potencia de fuego. Fue su empleo táctico donde los carro de combates alemanes dominaron a sus rivales al comienzo del conflicto. La doctrina alemana se enfocaba en el uso de fuerzas combinadas, implicando el apoyo de la infantería móvil y la aviación, y, después de su sorprendente éxito en la Batalla de Francia, la táctica de la Blitzkrieg (guerra relámpago).
Esta doctrina requería que los alemanes equipasen sus carro de combates con radios, que proporcionaría mayor control y mando. En contraste, la mayoría de los carro de combates ligeros franceses carecían de radios, esencialmente porque su doctrina de batalla estaba basada en el avance lento, conforme a unos movimientos planificados. Los carro de combates franceses generalmente sobrepasaban a los alemanes en blindaje y potencia de fuego en la campaña de 1940, pero su falta de mando y control hizo que estas ventajas fueran irrelevantes en el resultado final.
De igual modo que en la Primera Guerra Mundial, se experimentaron con los tamaños eficaces del carro de combate. En el lado de grandes pesos, los Estados Unidos desarrolló el T-28 de 95 toneladas y la Alemania Nazi creó el prototipo Maus de 188 toneladas, aunque ninguno de los dos entró en servicio. La tendencia hacia carro de combates más pesados era inequívoca durante la guerra. En 1939, la mayoría de los carro de combates tenían 30 mm o menos de blindaje, y un cañón de calibre 37 a 47 mm; los carro de combates medios pesaban unas 20 toneladas. En 1945, el blindaje creció hasta los 100 mm, y el cañón hasta los 75 a 85 mm y los pesos de 30 a 45 toneladas. Los carro de combates ligeros, que eran los mayoritarios en los ejércitos a comienzos de la guerra, gradualmente desaparecieron y sólo serían utilizados para tareas muy específicas.
Las torretas, que siempre habían sido consideradas, pero no eran universales, fueron reconocidas como esenciales. La necesidad de que el cañón pudieran ser utilizados contra blancos blindados requería que fuera de gran tamaño y que tuviese la posibilidad de apuntar hacia cualquier ángulo. Las armas montadas en el casco necesitaba que el vehículo se expusiera al fuego enemigo.
Los diseños de múltiples torretas y cañones como el T-35 soviético, el M3 Lee estadounidense, el Char B francés o el A-9 Cruiser británico fueron disminuyendo durante la guerra. Se demostró que el disparo de varias armas no se controlaba con eficacia por la tripulación del carro de combate; además, las nuevas armas de doble propósito eliminaba la necesidad de múltiples armas. La mayoría de los carro de combates mantuvieron una ametralladora en el casco, y generalmente una o dos ametralladoras en la torreta, para defensa contra infantería.
Durante la guerra se comenzó a equipar los carro de combates con radios, mejorando la coordinación de movimientos. En 1943, los radios emisores-receptores eran comunes. Los carro de combates fueron adaptados para una amplia gama de operaciones militares, incluyendo la limpieza de minas y tareas de ingenieros. Se utilizaron modelos específicos, como carro de combates lanzallamas, de recuperación para trasladar carro de combates inmovilizados, de mando con varias radios, etc. Algunas de estas variantes continúan como otras clases de vehículos de combate blindados, y no son denominados carro de combates.
Las principales potencias desarrollaron además los cazacarros y cañones de asalto, vehículos blindados que utilizaban cañones de gran calibre, pero generalmente sin torreta. Los vehículos con torreta era caros de fabricar comparados con aquellos que no tenían. Se vio una tendencia en la II Guerra Mundial de utilizar el chasis de carro de combates antiguos para montar cañones grandes. El T-34 soviético utilizaba un cañón de 85 en su torreta, pero con el mismo chasis se podía armar con un cañón de 100 mm con torreta fija como en SU-100. El Panzer II fue modificado para utilizar un cañón de 75 mm Pak 40 como Marder II, mientras que el Panzer III fue la base para el Sturmgeschütz III.
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