sigloXXI
Con el final de la Guerra Fría en 1991, se comenzó a cuestionar la importancia del carro de combate tradicional. Muchas naciones redujeron su número de carro de combates o los sustituyeron por vehículos blindados más ligeros con la mínima protección.
Tras la desaparición de los bloques de las superpotencias, las industrias militares de Rusia y Ucrania podían vender sus carro de combates a todo el mundo. India y Pakistán actualizaron sus carro de combates viejos y compraron nuevos T-84 y T-90 de antiguos estados soviéticos. Ambos han demostrado los prototipos que los países respectivos no han adoptado para su propio uso, sino diseñados exclusivamente para competir con las ofertas occidentales en el mercado.
El T-98 es el último carro de combate de combate principal introducido en el Ejército de la República Popular China.
Ucrania ha desarrollado el T-84-120 Oplot, que puede disparar munición de 120 mm OTAN y misiles anticarro de combate guiados (ATGM) a través de su cañón. Tiene una nueva torreta con un sistema de recarga automático, pero imita los diseños occidentales en cuanto al compartimiento blindado de la munición para mejorar la supervivencia de la tripulación.
El ruso Chiorny Oriol (Águila Negra) está basado en un chasis alargado del T-80. Se mostró por primera vez en la segunda Exhibición Internacional de Armamento en 1997, con un blindaje pesado y una nueva torreta que separaba la tripulación de la munición. El prototipo tenía un cañón de 125 mm, pero se cree que puede llevar un nuevo cañón de 152 mm.
El carro de combate de combate principal italiano C1 Ariete es uno de los últimos diseños, entregado desde 1995 a 2002. En comparación con el primer carro de combate, el Mark I, ambos son de igual tamaño, pero el Ariete pesa el doble (54 toneladas frente a 25 toneladas) y tiene una velocidad diez veces mayor (60 km/h frente los 6 km/h del Mark I).
Una cantidad de ejércitos está considerando eliminar completamente los carro de combates, utilizando un mezcla de cañones anticarro de combate en ruedas y vehículos de combate de infantería, aunque en general hay resistencia a este cambio ya que las grandes potencias mantienen una gran cantidad de ellos, en fuerzas activas o la reserva. No existe una alternativa probada, y los carro de combates mantienen una buena reputación en los conflictos más recientes.
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